jueves, 7 de mayo de 2009

Kinder

Siento que estoy perdiendo muchos recuerdos del Kinder. Muchas de las cosas que viví ahí debieron forjar de alguna u otra manera mi forma de ser y pensar. Pensar en ellos me han ayudado a entender algunas cosas.

Yo recuerdo a mi primer amigo. Cuando me canse de llorar en la malla en uno de mis primeros días, regrese resignado al salón y, entre los llantos y las patadas de mis compañeros, me acerque al único en ese momento que parecía estar indiferente a todo. Me llamó la atención que llevaba ropas sucias y remendadas. Recuerdo bien que bajábamos almendras y huamuchiles a pedradas (porque los niños provincianos comen frutos salvajes y sucios como los verdaderos hombres) y hacíamos guerritas de "piedras de tierra" o "piedras-que-no-hacen-nada" como le llamaba a los grumos secos de lodo. Nunca supe como se llama porque, al parecer, tenia problemas de lenguaje, así que simplemente lo llamaba AMIGO. Al final del día, mi madre al recogerme de la escuela me dijo; "no te juntes con ese niño mugroso". No recuerdo si le respondí con un ¿por que?, pero se muy bien que paso por mi mente en ese momento sin siquiera imaginar una posible respuesta. Pero no, no la obedecí. Siempre he cuestionado lo que me imponen.

La maestra dividía el grupo en hombres y mujeres en dos hileras paralelas de mesas; las mujeres a la izquierda, hombres a la derecha. Un día me enfermé y falte algunos días. En la mañana que volví a la escuela fui el primero en llegar y me senté donde siempre lo hacía. Con el tiempo empecé a notar que las mujeres se sentaban junto a mí. Me pareció un poco raro pero no me pareció muy relevante y empecé a hablarles. A media clase la maestra se acerco a mi y movió a la otra fila, pues días atrás había cambiado los lugares de los hombres y mujeres. No entendía el porque de la división, aunque sabia, por supuesto, que solo había diferencias físicas, una de ellas que comprobé, bajo consentimiento, resultado de las amistades hechas en ese incidente. Ojalá que no se acuerden. Como muchos del sur de Morelos saben, cuando llegas a la prepa muchas de las personas que alguna vez conociste desde niño te las volverás topar porque serán casi inevitablemente amigos de tus amigos.

Así, poco a poco la sociedad inyecta las primeras dosis de prejuicios.

Mi primer amigo abandono la escuela a las pocos semanas. Jamas volví a saber de él.

2 comentarios:

Guerrero dijo...

Sí yo también recuerdo el kiner, era tan fácl... Lástima que muchas de esas amistades se pierdan y terminen en enemistades o neutralidades.
Que pena con lo de tu amigo, lo emjor de los niños es que todavía no conocen los prejuicios de la sociedad.

saludos

panchito dijo...

Mi buen amigo, ayúdanos a buscar a NATANAEL. Postea la información que pusimos en la página de La Unidad Morelos, y ponlo en tu blog y en todos los que sean posibles ymanda e-mails.

Gracias...


Extrañamos mucho sus "posteos"